
El proyecto
El reto de este proyecto podría resumirse en una pregunta: ¿cómo hacer comprensible información científica compleja sin despojarla de su rigor?
El Barcelona Supercomputing Center trabaja con modelos predictivos sobre fenómenos climáticos que tienen consecuencias muy reales, desde la formación de huracanes hasta el desplazamiento de partículas de polvo procedentes del Sáhara.
El conocimiento estaba ahí. El problema era cómo organizarlo, publicarlo y presentarlo para que resultara útil tanto para la comunidad científica como para instituciones internacionales y personas sin conocimientos especializados.
Desde Eloquent trabajamos con el equipo del BSC en el diseño y desarrollo de dos plataformas: WMO Barcelona Dust Regional Center y Seasonal Hurricane Predictions.
El problema
El ecosistema reunía más de 40 tipos de visualización, modelos predictivos y archivos actualizados en tiempo real. Una interfaz más limpia podía ayudar, pero no resolvería por sí sola el problema.
Primero había que entender cómo se relacionaban los datos, qué necesitaba consultar cada audiencia y cómo podían publicar información los distintos centros meteorológicos que participaban en los proyectos.
Esto introducía tres retos conectados:
- Facilitar la exploración de los datos sin eliminar información relevante.
- Mantener criterios comunes entre proyectos y organizaciones diferentes.
- Diseñar un sistema que el equipo del BSC pudiera actualizar y ampliar de manera autónoma.
La verdadera tarea no era reducir la cantidad de información. Era darle una forma que permitiera orientarse dentro de ella.

Mi papel
Mi rol en este proyecto fue de diseñar la estrategia de producto digital para las dos plataformas que se crearon.
Mi posición estaba entre el conocimiento científico, las necesidades de los usuarios y las posibilidades técnicas de la plataforma. Una parte importante del trabajo consistió en traducir entre esos tres ámbitos: entender qué no podíamos perder, decidir qué debía tener prioridad y convertirlo en una experiencia digital viable.
También coordiné el proceso con el equipo del BSC y participé directamente en la definición de la arquitectura, la navegación y las interfaces.


Auditar antes de construir
Comenzamos auditando el contenido y la estructura de las plataformas. Necesitábamos saber qué información existía, cómo se actualizaba y qué relaciones había entre modelos, predicciones, visualizaciones y archivos.
A partir de este diagnóstico definimos una nueva arquitectura de la información y una serie de principios de diseño: jerarquías más claras, menos ruido visual, patrones de interacción consistentes y pautas de accesibilidad aplicables a todo el sistema.
El objetivo no era convertir las plataformas en simples repositorios de datos. Queríamos que funcionaran como herramientas de consulta y comparación, capaces de ayudar a distintos usuarios a comprender qué estaba ocurriendo y cómo evolucionaban las predicciones.
También establecimos criterios comunes para que centros meteorológicos de diferentes países pudieran publicar y comparar sus estimaciones dentro de un mismo marco.

Sistematizar para dar autonomía
Una plataforma científica no debería depender permanentemente del equipo que la diseñó. Por eso, la entrega no terminaba con las interfaces.
Construimos el sistema para integrarlo en la infraestructura tecnológica del BSC, basada en Plone, y para que su equipo pudiera gestionar contenidos, actualizar datos e incorporar nuevos módulos sin depender de nosotros para cada cambio.
Puede parecer una parte poco visible del diseño, pero era una de las más importantes: si la plataforma no podía mantenerse desde dentro, la solución no sería sostenible.
Qué construimos
El proyecto dio lugar a:
- Producto Digital: Dos plataformas integradas en la infraestructura Plone del BSC.
- Gobernanza de Datos: Criterios estandarizados para organizaciones internacionales.
- Escalabilidad: Sistema modular preparado para nuevos indicadores predictivos.
Resultado y aprendizajes
El resultado fueron dos plataformas más claras, consistentes y manejables, capaces de presentar información científica compleja sin convertirla en una colección de gráficos difíciles de interpretar. El BSC obtuvo, además, un marco común para coordinar la publicación de datos y mantener las herramientas con autonomía.
Este proyecto me confirmó que hacer accesible el conocimiento científico no consiste en eliminar su complejidad. Consiste en darle un orden, explicar las relaciones importantes y construir una puerta de entrada para quienes todavía no conocen el camino.
